Tomar el lápiz y el papel es una decisión importante y valiente. Pero la escritura auténtica, la que deja huella en el lector, pasa por un aprendizaje. Me gusta tomar como punto de partida las cualidades, intereses y propósitos de mis estudiantes para, sobre esa base, ejercitar la palabra y hacer que brote la voz personal. Mi enfoque es eminentemente práctico y mi acompañamiento es constante. En...
Tomar el lápiz y el papel es una decisión importante y valiente. Pero la escritura auténtica, la que deja huella en el lector, pasa por un aprendizaje. Me gusta tomar como punto de partida las cualidades, intereses y propósitos de mis estudiantes para, sobre esa base, ejercitar la palabra y hacer que brote la voz personal. Mi enfoque es eminentemente práctico y mi acompañamiento es constante. En la escritura, como en todo oficio (y como todo en la vida, en realidad), la práctica es el camino natural hacia los frutos más robustos y duraderos. Mi meta es que mis estudiantes hagan de la escritura una práctica natural y cotidiana.
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