Había intentado ir al gimnasio antes y, siendo sincera, fue una experiencia bastante desmotivadora: poca atención, comparaciones inevitables y esos cuerpos “perfectos” que a veces hacen que una dude de sí misma.
Con Erika fue completamente distinto. Gracias a su acompañamiento cercano, respetuoso y consciente, pude recuperar la confianza en mi cuerpo y volver a disfrutar el movimiento sin culpa ni presión.
Más que entrenar, ella acompaña procesos: escucha, motiva y adapta cada ejercicio a lo que una realmente necesita. Hoy me siento más segura, más fuerte y, sobre todo, más en paz con mi cuerpo. La recomiendo totalmente, especialmente para quienes buscan entrenar des
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